Perú incauta 4 toneladas de mercurio destinado a la minería ilegal en la Amazonía
El metal tóxico, oculto en un cargamento marítimo con destino a Bolivia, fue detectado por autoridades peruanas en un operativo que expone las redes criminales detrás de la minería ilegal en la región amazónica.
En una operación sin precedentes, las autoridades aduaneras de Perú decomisaron cuatro toneladas de mercurio ocultas en un cargamento que intentaba cruzar el país con rumbo a Bolivia. La incautación, realizada en el puerto del Callao, representa uno de los mayores golpes contra el tráfico de insumos utilizados en la minería ilegal en América Latina.
El metal venía camuflado entre veinte toneladas de grava triturada, y su detección fue posible gracias al uso de escáneres no intrusivos y análisis químicos avanzados. Aunque el hallazgo ocurrió en junio, la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) hizo pública la operación el 24 de julio.
“Estamos hablando de una sustancia altamente tóxica, cuyo uso indiscriminado en minería artesanal está causando un desastre ecológico silencioso en la Amazonía”, afirmó a la prensa Luis Enrique Vera, superintendente nacional de la SUNAT.
Una red regional que cruza fronteras
El cargamento se originó en México, uno de los mayores exportadores de mercurio en el hemisferio occidental. Según las autoridades, su destino final era Bolivia, donde gran parte del oro extraído de manera informal se separa mediante la quema de mercurio, lo que libera vapores contaminantes al ambiente.
De acuerdo con la organización internacional Environmental Investigation Agency (EIA), entre 2019 y 2025 más de 200 toneladas de mercurio han sido traficadas desde México hacia países como Bolivia, Colombia y Perú, muchas veces con documentación falsa o mediante rutas disfrazadas como comercio legal.
“El tráfico de mercurio es hoy tan lucrativo como el del oro ilegal, y muchas veces ambos están controlados por las mismas redes delictivas”, advirtió David Luna, investigador de EIA y exfuncionario de la ONU sobre crimen organizado.
Impactos ambientales devastadores
El mercurio es utilizado en minería aurífera para amalgamar el oro, pero su uso indiscriminado ha provocado niveles alarmantes de contaminación en ríos, suelos y peces. Comunidades indígenas en Perú, Colombia y Brasil han reportado intoxicaciones, y estudios recientes confirman la presencia de metales pesados en sangre y tejidos.
La incautación de estas cuatro toneladas habría impedido la liberación de cerca de 1,6 toneladas de oro extraído ilegalmente, con un valor estimado de 170 millones de dólares, pero también habría evitado una catástrofe ambiental con efectos a largo plazo.
“No es solo un tema de minería, es un asunto de salud pública y de derechos humanos de las comunidades amazónicas”, sostuvo la bióloga peruana Rosa Espinoza, experta en toxicología ambiental.
Reacciones y acciones futuras
El caso ha despertado preocupación a nivel regional. Funcionarios de Ecuador y Colombia han alertado sobre el incremento de rutas ilegales que cruzan sus territorios, mientras Bolivia, uno de los mayores consumidores de mercurio en la región, enfrenta presión para endurecer sus controles internos.
Además, se espera que el caso sea discutido en la próxima Conferencia de las Partes del Convenio de Minamata, a celebrarse a fines de este año, donde se busca limitar el comercio internacional de mercurio y presionar por el cierre de minas productoras del metal, como la de Almadén, en España, y otras operaciones informales en México.
El mercurio no solo contamina ríos, también envenena derechos y territorios.

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