El fantasma de los apagones vuelve a ensombrecer al sector productivo del país. La crisis energética no da tregua y el Gobierno ha tomado una decisión drástica que golpeará directo a la línea de flotación de las fábricas: a partir del lunes 12 de octubre de 2026, las empresas ecuatorianas de alto y medio voltaje deberán someterse a desconexiones programadas de electricidad tres días a la semana.
La medida, oficializada este jueves 8 de octubre por el Ministerio de Ambiente y Energía —liderado por Juan Carlos Blum— tras una reunión con representantes gremiales, busca racionar el consumo de los grandes usuarios para intentar blindar al Sistema Nacional Interconectado (SNI) de un colapso mayor frente al duro estiaje.
De la propuesta voluntaria al hachazo obligatorio
La soga se ha ido apretando paulatinamente para los industriales. Lo que empezó a mediados de septiembre como un intento de reducción voluntaria equivalente a un día sin servicio por semana, escaló rápidamente a un corte obligatorio de 48 horas a finales de mes, y ahora se consolida en un esquema permanente de tres jornadas semanales sin energía para los segmentos de Alto Voltaje 1 (AV1) y Medio Voltaje Industrial.
Mientras las autoridades insisten en que el objetivo es preservar las reservas y garantizar que los hogares ecuatorianos mantengan el flujo eléctrico continuo —cumpliendo la promesa del presidente Daniel Noboa de que las familias no sufrirán racionamientos este año—, el sector productivo mira con profunda preocupación el impacto que estos paros tendrán en sus cadenas de ensamblaje, costos operativos y metas de producción.
Las cartas están sobre la mesa y los motores de la industria nacional se preparan para guardar silencio varias veces por semana, en un intento a contrarreloj por evitar que la crisis eléctrica vuelva a fracturar la economía del país.