La entidad asegura avances en control minero y comunicación institucional, en un contexto marcado por la violencia y el narcoterrorismo.
La Agencia de Regulación y Control Minero (ARCOM) presentó su informe de labores en un evento institucional que contó con la participación de autoridades del sector, altos mandos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, así como representantes del Gobierno.
El acto fue liderado por el director ejecutivo de la entidad, el capitán, en servicio pasivo Pablo Izurieta, quien expuso los principales resultados de la gestión, con la presencia del Viceministro de Minas (e) Guillermo Flores y los principales personeros de la institución.
Durante su intervención, Izurieta presentó un balance general de las acciones ejecutadas en la lucha contra la minería ilegal, destacando un hito operativo sin precedentes: la ejecución de 387 operativos en un año, lo que —según señaló— representa un promedio superior a un operativo diario, marcando un récord histórico para la institución.
El informe tuvo además un tono emotivo en su apertura, cuando el director recordó a los 11 soldados ecuatorianos asesinados por el narcoterrorismo en el sector de Punino, subrayando el alto costo humano que implica el combate a las economías ilegales vinculadas a la minería.
En el ámbito comunicacional, la entidad también resaltó avances. Según se informó, se han generado boletines de prensa durante esta administración, lo que fue presentado como una señal de fortalecimiento institucional en materia de información pública. Pablo Izurieta enfatizó que este cambio responde a una reestructuración interna, dejando atrás modelos anteriores que —según se indicó— estaban marcados por prácticas burocráticas y una limitada generación de contenidos informativos.
El evento contó con una importante presencia de mandos militares y policiales, reflejando el enfoque interinstitucional que actualmente se impulsa para enfrentar la minería ilegal en el país.
No obstante, más allá de los resultados expuestos, el contexto sigue siendo complejo. La expansión de actividades ilícitas en zonas estratégicas, especialmente en la Amazonía, continúa representando uno de los mayores desafíos para el Estado ecuatoriano.
En ese sentido, aunque las cifras operativas marcan un avance, el reto de fondo sigue siendo consolidar un control efectivo y sostenido en territorio, así como garantizar que estos esfuerzos se traduzcan en una reducción real de la minería ilegal y sus impactos.