En una jornada inédita, Chile consiguió retirar toneladas de prendas abandonadas del Desierto de Atacama y estableció un nuevo récord: el mayor intercambio de ropa del mundo.
Operativo masivo
La acción se concretó en el centro de Santiago, en el Centro Cultural La Moneda, donde durante ocho horas se organizó un intercambio de ropa. Más de 2.300 prendas en buen estado —camisetas, blusones, tops y otras piezas— fueron intercambiadas entre ciudadanos.
Los organizadores señalaron que este evento busca llamar la atención sobre la problemática de la moda desechable y la acumulación de residuos textiles, especialmente en zonas remotas como Atacama.
De la acumulación al reconocimiento
Durante años, Atacama se convirtió en escenario de montañas de ropa desechada, muchas de ellas importadas desde Europa, Estados Unidos y Asia, que jamás fueron reutilizadas. Estudios estiman que solo una fracción de esos envíos se recupera.
La iniciativa que culminó con el récord responde a la urgencia de transformar una industria textil tradicional y lineal hacia una más circular y sostenible. Según María José Gómez Gracia, fundadora de The Ropantic Show —una entidad que promueve la moda circular—, menos del 1 % de la ropa a escala global logra reciclarse por los costos y la complejidad que supone el proceso.
Un incentivo legal pendiente
En Chile, hace poco se declaró que los productos textiles deben ser considerados prioritarios en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Sin embargo, autoridades ambientales y activistas insisten en que esta medida aún no ha sido lo suficientemente contundente para revertir el daño acumulado.
Además, el consumo anual promedio por persona alcanza los 32 kg de textiles, lo que contribuye a generar alrededor de 572.000 toneladas de residuos textiles en todo el país.