El mercado internacional del cobre atraviesa una etapa de ajuste después de los máximos alcanzados a comienzos de septiembre. El metal rojo se mantiene cerca de sus niveles más bajos de las últimas tres semanas, mientras el aumento de los inventarios en la Bolsa de Metales de Londres (LME) reduce parte de la presión que había impulsado las cotizaciones.
El cobre a tres meses en la LME llegó a negociarse en torno a los US$14.014 por tonelada, después de haber descendido hasta aproximadamente US$13.926, su nivel más bajo desde el 20 de agosto. Posteriormente, el metal mostró una recuperación moderada.
Uno de los principales cambios se observa en las existencias almacenadas en la LME. Los inventarios alcanzaron 249.225 toneladas al 15 de septiembre, frente a las 234.475 toneladas registradas el 11 de septiembre. La mayor disponibilidad de metal está contribuyendo a disminuir las señales de estrechez que habían caracterizado al mercado durante las semanas anteriores.
China vuelve a mostrar mayor interés
La caída de los precios también está generando una respuesta desde el principal mercado consumidor de cobre. En China, la prima Yangshan —referencia utilizada para medir el interés por el cobre importado— alcanzó los US$100 por tonelada, su nivel más elevado desde mediados de agosto.
El comportamiento sugiere que los precios más bajos están incentivando nuevamente las compras físicas, aunque todavía existen dudas sobre la fortaleza de la demanda industrial china.
La política comercial de Estados Unidos mantiene la incertidumbre
Otro elemento que condiciona al mercado es la incertidumbre sobre posibles aranceles estadounidenses al cobre refinado. Las expectativas de nuevas medidas habían provocado importantes movimientos de metal hacia Estados Unidos, elevando los inventarios de COMEX y reduciendo la disponibilidad en otros centros de almacenamiento.
La falta de una definición sobre la política arancelaria ha contribuido a moderar parte de ese movimiento y a reducir la presión extraordinaria que existía sobre los inventarios de la LME.
A esto se suma la evolución del dólar y la expectativa en torno a las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal, factores que pueden afectar las perspectivas de crecimiento y, con ello, el consumo de metales industriales.
El escenario deja al cobre en una posición de alta volatilidad: mayores inventarios aportan disponibilidad inmediata, mientras la recuperación de las compras chinas y las restricciones estructurales de la oferta minera mantienen vigente la expectativa de un mercado ajustado en el mediano plazo.