Cobre podría alcanzar los US$10 por libra en 2027, pero el precio extremo abre un nuevo desafío para el metal

El mercado internacional del cobre entra en una etapa marcada por precios excepcionalmente altos y una creciente tensión entre oferta, demanda e inventarios. Una proyección de Deutsche Bank plantea que el metal rojo podría llegar a US$10 por libra durante el segundo trimestre de 2027, equivalente a unos US$22.050 por tonelada.

La estimación fue planteada por Daniel Ghali, jefe de investigación de metales de Deutsche Bank, quien identifica como uno de los principales factores la acumulación de grandes volúmenes de cobre en Estados Unidos y China.

De acuerdo con el análisis citado por La Tercera, Estados Unidos podría contar con hasta 2 millones de toneladas de cobre en inventarios privados. A ello se suma el proceso de acumulación de reservas que mantiene China. Esta concentración de metal podría reducir la disponibilidad para otros mercados y generar mayores tensiones en el suministro internacional.

Sin embargo, el escenario de precios elevados también plantea una paradoja para la industria. Un cobre demasiado caro podría acelerar la sustitución del metal por aluminio en determinadas aplicaciones industriales, especialmente aquellas en las que ambos materiales pueden cumplir funciones similares.

El riesgo es que el incremento del precio termine incentivando a consumidores industriales a buscar alternativas, reduciendo parcialmente la demanda de cobre precisamente cuando su cotización alcanza niveles extraordinarios.

Un escenario todavía lejos del consenso

La proyección de US$10 por libra corresponde a un escenario particularmente alcista y no representa el consenso general del mercado. De hecho, otras estimaciones para 2027 se encuentran considerablemente por debajo de ese nivel.

La Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), por ejemplo, mantiene una proyección de US$5,10 por libra como promedio para 2027, sustentada en una menor disponibilidad de concentrados, inventarios ajustados y riesgos asociados a la oferta.

El contraste entre las distintas previsiones refleja la elevada incertidumbre que enfrenta actualmente el mercado del cobre. La evolución de los inventarios estadounidenses, las políticas comerciales de Washington, el comportamiento de la demanda china y el avance de la transición energética serán factores determinantes para definir la trayectoria del metal durante los próximos meses.

Para los países productores, un escenario de precios altos representa mayores ingresos potenciales, pero también refuerza la necesidad de sostener la producción, desarrollar nuevos proyectos y garantizar inversiones de largo plazo para responder a una eventual estrechez mundial de suministro.