La medida establece nuevas condiciones para los intercambios eléctricos entre ambos países y coincide con el inicio de una etapa de menor disponibilidad hídrica.
Colombia estableció nuevas condiciones para la venta de electricidad a Ecuador, modificando las reglas que determinan cuándo puede destinarse energía del sistema colombiano al mercado ecuatoriano.
La disposición contempla que el abastecimiento de la demanda interna de Colombia tenga prioridad antes de realizar exportaciones. De esta manera, los excedentes disponibles para Ecuador dependerán de las condiciones de generación y consumo del sistema colombiano.
La medida adquiere relevancia para Ecuador debido a que el país utiliza las importaciones desde Colombia como uno de los mecanismos para complementar su generación nacional, particularmente durante períodos de menor producción hidroeléctrica.
Uno de los cambios señalados corresponde al tipo de generación que podría respaldar las exportaciones. En determinadas circunstancias, la electricidad enviada a Ecuador podría provenir de centrales térmicas, mientras que la generación hidroeléctrica, solar y eólica estará disponible para exportación cuando no sea requerida para atender la demanda colombiana.
Un escenario condicionado por el clima
La situación también está relacionada con las condiciones hidrológicas de ambos países. Colombia debe administrar sus reservas y su capacidad de generación ante la temporada seca, mientras Ecuador se aproxima igualmente a meses en los que la producción hidroeléctrica puede disminuir.
Los registros de los primeros días de septiembre muestran una reducción significativa del intercambio eléctrico hacia Ecuador después de la entrada en vigencia de las nuevas condiciones.
Para Ecuador, la modificación no significa el cierre de las importaciones desde Colombia, sino que la disponibilidad de electricidad dependerá en mayor medida de los excedentes existentes en el sistema colombiano y de las condiciones del mercado.
El nuevo escenario coloca nuevamente en el centro del debate la necesidad de contar con suficiente generación nacional y con alternativas de respaldo para garantizar la continuidad del servicio eléctrico durante los períodos de menor disponibilidad hídrica.