Colombia restringe la venta de electricidad a Ecuador y vuelve a poner presión sobre el suministro energético

La decisión responde a la necesidad de Colombia de priorizar su demanda interna. Ecuador pierde así una fuente clave de respaldo eléctrico en un momento en que el sistema nacional busca asegurar el abastecimiento.

Colombia redujo a cero sus exportaciones comerciales de electricidad hacia Ecuador desde el pasado 7 de septiembre, en una medida vinculada al riesgo de desabastecimiento que enfrenta su propio sistema energético y que obliga a priorizar el consumo interno.

La decisión representa un nuevo desafío para Ecuador, que durante los últimos meses ha recurrido de manera importante a la energía colombiana para complementar su generación y sostener el suministro nacional.

Aunque la interconexión eléctrica entre ambos países continúa operativa, la existencia de infraestructura disponible no significa que Ecuador pueda contar actualmente con un flujo comercial permanente de electricidad desde Colombia. Las condiciones del mercado y las disposiciones adoptadas por el país vecino limitan las ventas cuando estas pueden comprometer la atención de su demanda interna.

El impacto económico de esta relación energética ha sido significativo. Entre enero de 2025 y agosto de 2026, las compras ecuatorianas de electricidad a Colombia alcanzaron aproximadamente USD 165 millones.

Solo en agosto de 2026, Ecuador destinó alrededor de USD 41,2 millones a la adquisición de electricidad colombiana, una cifra que evidencia la importancia que alcanzó este suministro para el sistema ecuatoriano.

La normativa colombiana contempla la posibilidad de realizar exportaciones bajo determinadas circunstancias, principalmente cuando sean necesarias para garantizar condiciones de seguridad en el sistema ecuatoriano. Sin embargo, estas operaciones no pueden poner en riesgo el abastecimiento de los consumidores colombianos.

Ecuador busca alternativas

La restricción colombiana vuelve a colocar sobre la mesa uno de los principales retos del sector eléctrico ecuatoriano: ampliar y diversificar sus fuentes de generación para reducir la dependencia de energía importada.

La situación adquiere especial relevancia frente al crecimiento de la demanda eléctrica y a la necesidad de contar con generación suficiente durante los períodos de menor disponibilidad hidroeléctrica.

Para Ecuador, la electricidad colombiana ha funcionado como un mecanismo de respaldo ante las dificultades de generación interna. Su menor disponibilidad obliga ahora al país a fortalecer otras alternativas, entre ellas el uso de generación térmica, nuevas contrataciones y proyectos destinados a incrementar la capacidad instalada.

El escenario también evidencia la importancia estratégica de las interconexiones regionales. Estas permiten a los países apoyarse mutuamente ante déficits temporales, pero su disponibilidad depende de las condiciones de cada sistema eléctrico y, sobre todo, de la capacidad de los países exportadores para cubrir primero sus propias necesidades.

Por ahora, Colombia prioriza su mercado interno. Ecuador deberá cubrir el espacio que deja ese suministro y garantizar que la reducción de las importaciones no se traduzca en nuevas dificultades para atender la demanda nacional.