“Bolas de Neptuno”: cómo estas estructuras naturales ayudan a capturar plástico en los océanos
Las llamadas “bolas de Neptuno” son formaciones esféricas naturales que se generan a partir de los restos de posidonia oceánica, una planta marina que conforma praderas bajo el agua en el Mediterráneo. Estas estructuras, que se parecen a racimos densos de fibras vegetales, han llamado la atención de los científicos por su capacidad para atrapar grandes cantidades de plástico marino y ayudar a retirar estos residuos del océano.
La posidonia pierde sus hojas de forma natural y, bajo la acción de las corrientes, estas hojas se enredan y compactan formando bolas firmes. A medida que se forman, los pequeños fragmentos de plástico y microplásticos —que flotan o se depositan en el fondo marino— quedan capturados enredados en las fibras vegetales, lo que permite que luego sean arrastrados por las olas y terminen en las playas, sacando de alguna forma el plástico del agua.
Investigaciones científicas estiman que estas praderas de posidonia podrían retener hasta cerca de 900 millones de fragmentos de plástico cada año en el mar Mediterráneo, con densidades de hasta 1 500 piezas de plástico por kilogramo de bola de Neptuno encontrada en las costas. Esto demuestra el potencial de esta planta marina como filtro natural de contaminantes en los ecosistemas marinos.
Sin embargo, los expertos subrayan que estas bolas de Neptuno no son una solución definitiva al problema de la contaminación plástica. Su función ecológica principal es parte del ciclo natural de las praderas marinas, que también aportan otros beneficios como mejorar la calidad del agua, absorber dióxido de carbono y servir de hábitat para la biodiversidad marina.
La verdadera solución, según los científicos, sigue siendo reducir la producción y el uso de plásticos, además de mejorar el manejo de residuos para evitar que lleguen al mar en primer lugar.