Desde hace tres siglos, en las provincias del sur, la minería siempre ha sido actividad importante, no obstante la desinformación y la impunidad de la minería ilegal en zonas mineras, satanizan y denigran a la pequeña minería.
El destacar las cifras de la megamineria que contribuyen exponencialmente al desarrollo económico del país con USD 2.775 millones recaudados en el país por concepto de exportación que la minería le dejó al país en 2022.
Sin embargo, es necesario destacar también el aporte de la pequeña y mediana minería no sólo en divisas sino como motores económicos de varios cantones y provincias del sur del Ecuador.
Con motivo de la ola de violencia en torno a zonas de conflicto minero producido por mineros ilegales, antimineros extremistas con antecedentes de minería ilegal, ambos ligados a delitos conexos, Ecuador vive una inercia institucional frente a los reiterados intentos por boicotear los procesos de licenciamiento ambiental, que requieren no sólo la minería metálica sino todas las actividades económicas.
La Merced de Buenos Aires es un claro ejemplo del grado de complejidad que puede llegar a tener un territorio donde el Estado no ha asegurado el control territorial.
Hecho que se replica en otras provincias como Azuay, El Oro, Zamora Chinchipe, Napo, Orellana, entre otras, donde la mineria ilegal asegura el control territorial y social.
Ecuador vive una depresión de inversión extranjera, los escándalos ministeriales, conflictos indígenas, minería ilegal y violencia antiminera son de conocimiento de empresas internacionales que más allá de fijarse en indicadores como el riesgo país, basta con una rápida revisión de redes sociales y noticias otra comprobar que hoy por hoy este país, nuestro preciado país no tiene seguridad jurídica.
B.M.