El IIGE desarrolla una investigación que busca transformar desechos agroindustriales, como el raquis de banano, en una fuente energética complementaria al hidrógeno verde.
Ecuador ha comenzado a explorar una nueva alternativa para ampliar su matriz energética: la producción de biohidrógeno a partir de residuos agrícolas y agroindustriales.
El Instituto de Investigación Geológico y Energético (IIGE) desarrolla el proyecto “Estudio para la evaluación de procesos de bio-hidrógeno como complemento al hidrógeno verde y su integración en el sistema energético del Ecuador”, cuya ejecución está prevista entre enero de 2026 y diciembre de 2027.
La investigación parte de una premisa con amplio potencial para el país: convertir residuos que actualmente pueden representar un problema de manejo ambiental en materia prima para producir energía. Entre los materiales analizados se encuentra el raquis de banano, un residuo abundante de la actividad bananera.
Durante la primera etapa del proyecto, investigadores del IIGE realizaron muestreos y análisis fisicoquímicos del raquis de banano en fincas de la provincia del Guayas. Paralelamente, se desarrollaron actividades de levantamiento de información y articulación con municipios, asociaciones de productores y empresas de Guayas, Manabí y Pichincha.
El objetivo no es únicamente determinar si estos residuos pueden generar biohidrógeno. El estudio también busca comparar diferentes rutas de producción, establecer su potencial técnico y económico y analizar cómo podría incorporarse esta fuente al sistema energético nacional.
De desecho agrícola a recurso energético
La investigación se conecta con una línea de trabajo que el IIGE mantiene desde hace varios años en materia de biomasa. El instituto ha estudiado residuos agrícolas, forestales y urbanos mediante tecnologías como biodigestión, gasificación, pirólisis, peletización y procesos de conversión biológica, con el propósito de generar alternativas de aprovechamiento energético.
El potencial es particularmente relevante para Ecuador debido a su importante actividad agrícola. Estudios previos han identificado a la biomasa residual como un recurso renovable con posibilidades para producir bioenergía y fortalecer las cadenas productivas rurales.
En este nuevo proyecto, el IIGE pretende avanzar un paso más: evaluar al biohidrógeno como complemento del hidrógeno verde, una tecnología que podría contribuir en el futuro a diversificar las fuentes de energía y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
La siguiente fase del trabajo de campo contempla una nueva visita a fincas bananeras en octubre de 2026, mientras el instituto prepara además mesas técnicas con especialistas nacionales e internacionales para identificar oportunidades, brechas tecnológicas y posibles aplicaciones del biohidrógeno.
La apuesta es convertir un problema —la generación y disposición de residuos agroindustriales— en una oportunidad energética.
Si los estudios técnicos y económicos confirman su viabilidad, Ecuador podría incorporar a su matriz energética una fuente producida a partir de sus propios residuos agrícolas, vinculando producción agropecuaria, innovación tecnológica y transición energética.