Ecuador puso en marcha el Programa Biocorredor Amazónico, una estrategia de conservación que movilizará USD 460 millones durante los próximos 17 años para proteger la selva amazónica, restaurar ecosistemas degradados y fortalecer el desarrollo sostenible en territorios amazónicos.
La iniciativa nace tras una operación de conversión de deuda por naturaleza concretada en 2024, mediante la cual el país refinanció cerca de USD 1.530 millones de deuda externa. El mecanismo permitió generar alivio fiscal y asegurar recursos permanentes destinados exclusivamente a la conservación ambiental.
El programa contempla mejorar la gestión de 4,6 millones de hectáreas de áreas protegidas, conservar 1,8 millones de hectáreas adicionales de bosques y humedales, proteger más de 18.000 kilómetros de ríos amazónicos y restaurar unas 40.000 hectáreas afectadas por degradación ambiental.
El financiamiento será administrado por el Fondo del Biocorredor Amazónico, creado para canalizar los recursos hacia proyectos enfocados en conservación, bioeconomía, manejo sostenible de bosques y fortalecimiento de comunidades amazónicas. Parte de los fondos también estarán dirigidos a organizaciones no gubernamentales y pueblos indígenas involucrados en la protección del territorio.
Según información oficial, la Amazonía ecuatoriana concentra más del 65 % de la biodiversidad del país y cumple un papel estratégico en la regulación climática y el abastecimiento de agua dulce.
El Gobierno sostiene que este modelo convierte la conservación ambiental en una política pública respaldada por financiamiento de largo plazo y metas medibles. Además, busca posicionar a Ecuador como referente regional en mecanismos innovadores de financiamiento climático y protección de la biodiversidad.