Ecuador registra un consumo récord de electricidad mientras persisten los desafíos del sistema energético

El consumo de electricidad en Ecuador continúa creciendo y alcanzará en 2026 su nivel más alto desde 2019, en un contexto en el que el país aún enfrenta las secuelas de la crisis energética iniciada en 2023. Las proyecciones reflejan una mayor demanda impulsada por el crecimiento de la población, la recuperación de la actividad económica, el desarrollo de la minería y la incorporación gradual de vehículos eléctricos.

Las estimaciones del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) indican que la demanda promedio de energía para 2026 llegará a 4.265,5 megavatios (MW), lo que representa un incremento interanual del 11,13 %, el mayor crecimiento registrado en los últimos años.

El incremento del consumo responde a varios factores.
Entre ellos destacan la expansión del sector productivo, el aumento de la actividad industrial y comercial, así como el mayor uso de sistemas de climatización durante las temporadas de altas temperaturas. A esto se suma la creciente adopción de tecnologías que requieren un mayor suministro eléctrico, como la infraestructura para inteligencia artificial y la movilidad eléctrica.

El sector residencial continúa siendo el principal consumidor de energía del país, concentrando cerca de un tercio de la demanda nacional, seguido por la industria y el comercio. Paralelamente, el parque de vehículos eléctricos mantiene una rápida expansión, lo que incrementará la necesidad de fortalecer las redes de distribución y los sistemas de carga.

Especialistas del sector consideran que este comportamiento confirma la estrecha relación entre el desarrollo económico y la disponibilidad de energía confiable. Sin embargo, advierten que el crecimiento sostenido de la demanda obliga a acelerar las inversiones en generación, transmisión y distribución para evitar que el sistema eléctrico opere con márgenes cada vez más reducidos.

En ese escenario, también señalan la importancia de diversificar la matriz energética, incorporar nuevos proyectos de generación y fomentar la participación de inversión pública y privada que permita garantizar un suministro estable para los próximos años.

El aumento del consumo eléctrico representa, al mismo tiempo, un indicador de mayor dinamismo económico y un desafío para la planificación energética del país, que deberá responder con infraestructura suficiente para sostener el crecimiento de hogares, industrias y sectores estratégicos como la minería y la electromovilidad.