El país busca dar un salto en la cadena de valor minera y avanzar desde la extracción y el procesamiento hacia la fundición y refinación de minerales dentro del territorio nacional.
Ecuador vuelve a poner sobre la mesa un proyecto que durante años ha permanecido pendiente: la construcción de una refinería de metales, infraestructura que permitiría al país procesar y transformar parte de los minerales que actualmente salen al mercado con un menor nivel de valor agregado.
La iniciativa no es nueva. Desde 2021 Ecuador ha planteado la posibilidad de contar con una refinería de oro, pero los diferentes intentos no llegaron a concretarse. Ahora, el proyecto vuelve a tomar impulso en un momento en que el Gobierno busca fortalecer la industria minera y ampliar la participación estatal en las distintas etapas de la cadena productiva.
De exportador de minerales a productor de metales
El desafío para Ecuador va más allá de construir una planta. La apuesta consiste en retener dentro del país una mayor parte del valor generado por la actividad minera, incorporando procesos industriales como beneficio, fundición y refinación.
En esa línea, la Empresa Nacional Minera (ENAMI EP) mantiene actualmente una convocatoria dirigida a empresas nacionales y extranjeras, públicas o privadas, interesadas en participar en procesos relacionados con el aprovechamiento de recursos mineros en las fases de beneficio, fundición y refinación.
La estrategia también contempla el procesamiento y comercialización de minerales como una de las principales líneas de negocio de ENAMI EP. Su planificación empresarial incorpora, además, la posibilidad de desarrollar infraestructura de procesamiento mediante inversiones y modelos asociativos.
Una apuesta con potencial estratégico
Una refinería permitiría procesar minerales dentro de Ecuador y obtener productos metálicos con mayor grado de transformación. Esto podría generar nuevas oportunidades para la industria nacional, servicios especializados, empleo técnico y encadenamientos productivos.
El proyecto adquiere especial relevancia ante el crecimiento de la actividad minera ecuatoriana y el interés por atraer capital para proyectos de mediana y gran escala. En enero de 2026, por ejemplo, ENAMI EP suscribió un acuerdo con Solaris Resources que contempla USD 25 millones de inversión para exploración minera en Morona Santiago, como parte de la estrategia estatal para impulsar nuevas inversiones.
Pero la construcción de una refinería también representa un desafío técnico, financiero y ambiental considerable. La experiencia de los últimos años demuestra que pasar de la planificación a una infraestructura operativa requiere estudios de factibilidad, financiamiento, tecnología, suministro permanente de mineral y condiciones adecuadas para garantizar su rentabilidad.
ENAMI EP ya había reportado avances en la preparación de estudios de factibilidad para una planta estatal de procesamiento de mineral aurífero, con el objetivo de utilizar tecnologías sostenibles y libres de mercurio.
El siguiente paso de la minería ecuatoriana
La discusión sobre la primera refinería de metales coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta clave para el sector: ¿puede Ecuador dejar de ser únicamente un país productor y exportador de minerales para convertirse también en un actor de transformación metalúrgica?
La respuesta dependerá de la capacidad del Estado para convertir los anuncios en estudios, inversiones y obras concretas.
De concretarse, la refinería marcaría un cambio importante en la estructura de la minería ecuatoriana: menos dependencia de instalaciones externas para las etapas finales de procesamiento y mayor capacidad para generar valor agregado dentro del país.
El proyecto, por ahora, representa una oportunidad estratégica que deberá superar los obstáculos que hicieron fracasar iniciativas similares en el pasado. El reto será transformar la intención en una infraestructura industrial capaz de acompañar el crecimiento de la minería formal y responsable en Ecuador.