Ecuador y Perú estrechan cooperación militar para enfrentar la minería ilegal en la frontera

Las Fuerzas Armadas de ambos países reforzarán el intercambio de información y prepararán operaciones coordinadas para combatir actividades ilícitas en la zona limítrofe.

Ecuador y Perú avanzan en una estrategia conjunta para reforzar el control de su frontera común y enfrentar actividades ilícitas como la minería ilegal, el narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando.

La cooperación militar tomó mayor impulso durante las reuniones de mandos regionales de frontera realizadas en septiembre de 2026, en las que autoridades de ambos países revisaron la situación de seguridad y establecieron nuevos compromisos para proteger a las poblaciones ubicadas en la zona limítrofe.

El acuerdo forma parte de un proceso de coordinación que ya había sido definido en mayo, cuando los ministros de Defensa de Ecuador y Perú acordaron preparar operaciones militares tipo “espejo”, es decir, acciones coordinadas ejecutadas simultáneamente a ambos lados de la frontera.

Uno de los ejes centrales será fortalecer el intercambio de información e inteligencia militar, además de concentrar capacidades de vigilancia y control en cinco áreas identificadas como de interés binacional.

La minería ilegal constituye uno de los principales focos de atención, particularmente en sectores de la frontera sur vinculados a la Cordillera del Cóndor, donde las actividades extractivas ilícitas pueden estar relacionadas con otras economías criminales y disputas por el control territorial.

Para Ecuador, la coordinación con Perú representa una herramienta adicional para cerrar espacios a las organizaciones que aprovechan la extensión de la frontera para movilizar maquinaria, insumos y otros recursos destinados a actividades ilegales.

El objetivo de ambos países es mantener una presencia coordinada y sostenida en la frontera, mejorar la capacidad de respuesta de sus fuerzas y evitar que las estructuras dedicadas a actividades ilícitas encuentren refugio o ventajas operativas al desplazarse de un territorio al otro.

La agenda bilateral también contempla reuniones periódicas de seguimiento y una mayor integración de los sistemas tecnológicos y de inteligencia, con el propósito de convertir la cooperación fronteriza en un mecanismo permanente frente a las amenazas que afectan a ambos países.