El mercado del oro continúa bajo presión y se perfila para cerrar su cuarta semana consecutiva en terreno negativo, afectado por el fortalecimiento del dólar estadounidense y la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva durante más tiempo.
La fortaleza de la divisa estadounidense ha reducido el atractivo del metal precioso para los inversionistas internacionales, mientras que las perspectivas de tasas de interés elevadas incrementan el rendimiento de activos como los bonos del Tesoro, restando competitividad al oro, que no genera intereses.
A ello se suma la prudencia de los mercados ante los próximos indicadores económicos de Estados Unidos, que podrían ofrecer nuevas señales sobre el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal. Los operadores siguen atentos a cualquier dato que confirme si la inflación continúa moderándose o si persisten presiones que justifiquen mantener los tipos de interés elevados.
Pese a la corrección registrada en las últimas semanas, analistas consideran que el oro mantiene su papel como activo de refugio frente a la incertidumbre geopolítica y económica. Sin embargo, en el corto plazo, su comportamiento seguirá condicionado por la evolución del dólar y las decisiones de la Reserva Federal.