Quito. El Programa de Comercialización de Oro del Banco Central del Ecuador (BCE) celebró este viernes sus 10 años de funcionamiento con una ceremonia conmemorativa en Quito, en la que autoridades del sector destacaron el papel de esta iniciativa como un mecanismo para fortalecer la minería formal, mejorar las condiciones de los pequeños productores y contribuir a la lucha contra la minería ilegal.
Durante el acto, el viceministro de Minas, Galo García, recordó que el programa nació con un objetivo claro: ofrecer a la minería artesanal y de pequeña escala un mercado seguro, con precios justos basados en las cotizaciones internacionales, pagos oportunos y la posibilidad de comercializar el oro dentro de un esquema plenamente legal.
A una década de su creación, señaló que los resultados reflejan el impacto alcanzado. Destacó que el programa ha permitido la compra de cientos de miles de onzas de oro certificadas, ha movilizado decenas de millones de dólares anuales en adquisiciones a productores calificados y ha contribuido al fortalecimiento de las reservas internacionales del país.
Sin embargo, sostuvo que el principal logro trasciende las cifras económicas. Según afirmó, el programa ha brindado un canal institucional a miles de pequeños mineros que anteriormente carecían de un mercado formal para comercializar su producción, demostrando que la formalización representa una oportunidad para impulsar el desarrollo económico local, la inclusión financiera y mejores condiciones de vida en las comunidades mineras.
El viceministro también resaltó que el reconocimiento internacional obtenido por esta iniciativa responde a un modelo construido con rigor técnico y voluntad institucional, convirtiéndose en una referencia para otros países de la región interesados en fortalecer la comercialización responsable de minerales.
En su intervención, García advirtió que Ecuador enfrenta un desafío creciente por la expansión de la minería ilegal y el uso del oro como mecanismo para actividades ilícitas, un fenómeno que, dijo, requiere una respuesta coordinada entre el Estado, la banca pública, las entidades de control y la fuerza pública.
En ese contexto, afirmó que la comercialización formal constituye una herramienta clave para combatir la ilegalidad. Explicó que cada pequeño productor que decide vender su oro a través del Banco Central fortalece la economía formal y reduce los espacios de acción de las redes ilegales, complementando las acciones de control y persecución que ejecutan las autoridades.
Asimismo, destacó el trabajo conjunto que desarrolla el Ministerio de Energía y Minas con el Banco Central del Ecuador, la Agencia de Regulación y Control Minero (ARCOM), el Ministerio del Interior, la Unidad de Análisis Financiero y Económico (UAFE) y organismos internacionales para cerrar espacios a las actividades ilícitas vinculadas al sector.
Como retos para los próximos años, el viceministro planteó ampliar la cobertura del programa hacia más distritos mineros, especialmente en zonas fronterizas donde existe mayor presión de la minería ilegal; fortalecer los mecanismos de trazabilidad desde la extracción hasta la comercialización; y profundizar el acceso al crédito para que la formalización resulte cada vez más atractiva para los productores.
Finalmente, García reconoció el trabajo desarrollado durante estos diez años por los funcionarios del Banco Central y por los pequeños mineros que han optado por la legalidad. Señaló que ese esfuerzo conjunto ha permitido consolidar un modelo basado en la transparencia y la confianza, sentando las bases para que la comercialización formal del oro continúe fortaleciendo el desarrollo sostenible y la institucionalidad minera del Ecuador.