El banco de inversión estadounidense J.P. Morgan revisó de forma significativa sus expectativas para el mercado del cobre, reforzando el escenario de un superciclo de precios impulsado por la fuerte demanda estructural y la insuficiente expansión de la oferta global.
Según el informe de la entidad, que agrupa análisis de sus especialistas en metales y minería, el precio del cobre a largo plazo fue elevado en 9,1%, con una nueva proyección promedio de 12.000 dólares por tonelada (equivalente a unos 5,50 dólares por libra) para la próxima década, frente a la estimación previa de 11.000 dólares por tonelada.
Déficit estructural de oferta se profundiza
El documento destaca un creciente desequilibrio entre oferta y demanda que, de no corregirse, podría derivar en una falta crónica de oferta en los próximos años. J.P. Morgan estima que el mercado global podría enfrentar un déficit de cerca de 2 millones de toneladas en 2030, ampliándose hasta 8 millones de toneladas en 2035, si la producción no crece al ritmo que exige el consumo.
Entre los factores que explican esta brecha, el banco señala años de subinversión en nuevos proyectos mineros, períodos de desarrollo cada vez más largos debido a trámites de permisos y la caída de leyes minerales, además de costos de capital crecientes que encarecen la entrada de nueva capacidad productiva.
La inversión necesaria para cerrar la brecha
Según el análisis, la industria del cobre debería movilizar alrededor de 150.000 millones de dólares en inversiones (CAPEX) para desarrollar más de 30 proyectos que aporten hasta 5 millones de toneladas anuales de nueva capacidad. Sin embargo, los costos de esos desarrollos –especialmente los proyectos greenfield, que superan los 30.000 dólares por tonelada de capacidad instalada– exigen niveles de precio más altos para ser atractivos.
Demanda estructural y tendencias tecnológicas
Desde la perspectiva de la demanda, J.P. Morgan proyecta un crecimiento anual cercano al 3% hacia el final de la década, impulsado principalmente por tendencias estructurales como la electrificación global, las energías renovables y la expansión de los vehículos eléctricos. Asimismo, destaca un impulso creciente de la infraestructura asociada a la inteligencia artificial y data centers, cuya necesidad de potencia eléctrica y cableado podría cuadruplicar el consumo de cobre de ese segmento para 2030.
Señales tempranas y visión de mercado
El informe subraya que «interrupciones operativas recientes y pérdidas de producción» ya han comenzado a estrechar el mercado antes de lo esperado, acelerando el paso hacia un déficit real. En este contexto, la entidad mantiene una visión constructiva para las empresas productoras de cobre y los fabricantes de equipos relacionados, que podrían beneficiarse de un ciclo de inversión más intenso y extendido.
Perspectivas vinculadas a otros metales
Además, J.P. Morgan proyecta que el oro también podría alcanzar nuevos máximos históricos, con un precio que podría acercarse a 6.300 dólares por onza hacia fines de 2026, impulsado por una demanda sostenida de bancos centrales y la búsqueda de activos físicos de inversores institucionales como protección frente a la volatilidad económica.