España se perfila como una potencia minera en Europa, al albergar algunas de las mayores reservas del continente de minerales esenciales para la tecnología y la transición energética. Según datos recientes, el 17% del cobre extraído en la Unión Europea proviene de sus tierras, consolidándose como el segundo productor de este metal en la región. Además, es el principal productor mundial de estroncio y destaca en la producción de zinc y plomo.
La riqueza mineral de España no se limita al cobre; también cuenta con importantes yacimientos de litio, níquel y tierras raras. Estos recursos son fundamentales para la fabricación de tecnologías modernas, desde dispositivos electrónicos hasta vehículos eléctricos. La presencia de tierras raras en regiones como Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Andalucía, Galicia y Canarias refuerza la posición estratégica del país en el mercado global.
La explotación sostenible de estos recursos minerales ofrece a España la oportunidad de diversificar su economía y reducir la dependencia de importaciones de materias primas críticas. Sin embargo, es crucial abordar los desafíos ambientales y sociales asociados a la minería, garantizando prácticas responsables y beneficiosas para las comunidades locales. Con una gestión adecuada, España puede capitalizar su riqueza mineral para liderar la transición hacia una economía más verde y tecnológicamente avanzada.
C.A.