La relación energética entre ambos países combina el desarrollo de grandes proyectos solares, almacenamiento y una infraestructura eléctrica que adquirió especial relevancia durante el apagón de 2025.
Marruecos ha convertido el desarrollo de energías renovables en uno de los ejes de su estrategia energética. El país busca aprovechar su elevado potencial solar y eólico para diversificar su matriz, reducir su dependencia de combustibles fósiles y ampliar su capacidad de generación eléctrica.
Uno de los principales referentes de esta política es Noor Ouarzazate, complejo ubicado en la región de Drâa-Tafilalet, al sur de Marruecos. La infraestructura ocupa unas 3.000 hectáreas y reúne tecnologías termosolares y fotovoltaicas.
El complejo está integrado por cuatro instalaciones: Noor Ouarzazate I, con 160 MW; Noor Ouarzazate II, con 200 MW; Noor Ouarzazate III, con 150 MW; y Noor Ouarzazate IV, con 72 MW fotovoltaicos. En conjunto, alcanzan aproximadamente 582 MW de capacidad.
Una de las características relevantes de las primeras tres fases es el almacenamiento térmico mediante sales fundidas, que permite conservar parte del calor captado durante las horas de radiación solar y utilizarlo posteriormente para continuar generando electricidad. La participación de empresas españolas también ha sido significativa. La compañía Sener intervino en el diseño y desarrollo de las centrales termosolares, incluyendo sistemas de captación y almacenamiento.
Una conexión estratégica a través del Estrecho
La relación energética entre España y Marruecos no se limita a la cooperación tecnológica. Ambos países mantienen interconexiones eléctricas a través del Estrecho de Gibraltar, infraestructura que permite intercambiar electricidad en ambos sentidos.
Esta conexión adquirió especial importancia durante el apagón del 28 de abril de 2025, cuando Marruecos recibió una solicitud de Red Eléctrica para colaborar en la recuperación del sistema español. Durante ese proceso, el flujo eléctrico llegó a invertirse y Marruecos exportó alrededor de 519 MW hacia España. La capacidad operativa conjunta de las interconexiones ronda los 1.400 MW.
Sin embargo, existe una precisión importante: la electricidad aportada por Marruecos durante la recuperación del apagón no procedió de una supuesta megaplanta solar del Sáhara, sino de generación disponible en centrales térmicas de carbón y de ciclo combinado. Por tanto, el episodio puso de manifiesto la importancia de la interconexión entre ambos sistemas, pero no demuestra que una central solar específica haya permitido recuperar el suministro español.
Más renovables y mayor integración energética
Marruecos continúa desarrollando nuevos proyectos solares, entre ellos el programa Noor Atlas, que contempla instalaciones fotovoltaicas distribuidas por distintas zonas del país y una potencia prevista de 200 MW. También se han identificado nuevos emplazamientos para proyectos renovables en regiones como Laayún, Bojador, Midelt y Tafilalet.
Para España, Marruecos representa un espacio de cooperación energética y tecnológica con potencial para ampliar los intercambios eléctricos y la integración de generación renovable. Para Marruecos, las interconexiones con Europa ofrecen una infraestructura estratégica para fortalecer la seguridad del suministro y, potencialmente, facilitar futuros intercambios de energía.
La experiencia del apagón de 2025 dejó además una evidencia concreta: las redes eléctricas interconectadas pueden desempeñar un papel relevante en situaciones de emergencia, permitiendo modificar temporalmente los flujos de electricidad de acuerdo con las necesidades de cada sistema.
Al mismo tiempo, las grandes cifras asociadas a supuestos megaproyectos solares en el Sáhara deben diferenciarse de las instalaciones que ya están operativas y de los proyectos oficialmente documentados. No toda capacidad anunciada equivale a generación instalada ni existe actualmente una conexión de 1.400 kilómetros entre una megaplanta solar y España; esa cifra corresponde a la capacidad aproximada de las interconexiones eléctricas existentes.
La experiencia España-Marruecos muestra así una relación energética que combina generación renovable, almacenamiento, tecnología e infraestructura de interconexión, elementos que adquieren creciente importancia para la seguridad y diversificación de los sistemas eléctricos.
Foto tomada de: CNN Español