Menores caudales, niveles de embalses por debajo de sus cotas máximas y una menor disponibilidad de energía importada marcan el inicio del período seco.
Ecuador enfrenta un escenario de presión sobre su sistema eléctrico debido al adelanto del estiaje, que este año comenzó en septiembre, un mes antes de lo habitual, acompañado de menores lluvias y caudales en las cuencas que abastecen a varias de las principales centrales hidroeléctricas del país.
Uno de los puntos de atención es el embalse Mazar, parte del Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, junto con las centrales Paute-Molino y Sopladora. De acuerdo con datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (CELEC), el reservorio se encontraba en 2.141,5 metros sobre el nivel del mar, 11,5 metros por debajo de su cota máxima.
El complejo tiene una potencia conjunta de 1.757 megavatios, capacidad que puede representar hasta el 30 % de la demanda nacional. La situación de Mazar adquiere especial importancia porque su cota crítica está en 2.115 metros; alcanzar ese nivel obligaría a detener la generación por razones de seguridad relacionadas con los sedimentos que pueden afectar el funcionamiento de las turbinas.
Noviembre será un mes clave
Las perspectivas para los próximos meses mantienen la atención sobre el comportamiento de los caudales. El Operador Nacional de Electricidad prevé que noviembre será el período de mayor intensidad del estiaje, mientras la demanda de electricidad continúa creciendo.
A este escenario se suma otro factor: la menor disponibilidad de electricidad proveniente de Colombia. El país vecino ha restringido sus exportaciones para preservar sus propios niveles de almacenamiento ante la llegada del fenómeno de El Niño, reduciendo una de las fuentes de respaldo con las que Ecuador ha contado en momentos de menor generación hidroeléctrica.
Frente a estas condiciones, el Gobierno ha incrementado el uso de generación térmica y promueve que los grandes consumidores produzcan parte de la electricidad que necesitan mediante sus propios sistemas de generación.
El desafío recuerda la crisis energética registrada a finales de 2024, cuando Ecuador enfrentó varios meses de apagones, con cortes que llegaron hasta 14 horas diarias en medio de una combinación de déficit hídrico y limitada generación térmica.
Sin embargo, las autoridades sostienen que ese escenario no se repetirá y aseguran que se han adoptado medidas para enfrentar el período seco.
El comportamiento de los embalses durante las próximas semanas será determinante para establecer cuánto margen tendrá el sistema eléctrico nacional para afrontar el estiaje y mantener el suministro sin recurrir a nuevos racionamientos.