Una empresa norteamericana, Cove Capital, y la firma estatal kazaja Tau‑Ken Samruk han convenido una alianza para explotar depósitos de tungsteno en el este de Kazajistán, en una operación que se enmarca en una agenda mayor de cooperación económica entre Washington y Astaná.
Según el documento al que accedió Reuters, Cove Capital asumirá el 70 % de la nueva empresa mixta, mientras que Tau-Ken Samruk retendrá el 30 %. Los proyectos involucrados —Northern Katpar y Upper Kairakty— requieren una inversión estimada de US$1.100 millones , Banco de Exportación e Importación de los Estados UnidosUS$900 millones.
El tungsteno —metal crucial para endurecer aceros y otras aplicaciones industriales— figura entre los minerales críticos según el gobierno de los Estados Unidos. Aunque EE. UU. no ha producido tungsteno desde 2015, el acuerdo con Kazajistán apunta a asegurar suministro prioritario para las necesidades gubernamentales y comerciales estadounidenses.
El consejero delegado de Cove Capital, Pini Althaus, calificó la operación como “una victoria generacional” para los intereses estadounidenses en minerales estratégicos. Además, señaló que este pacto fue negociado con la participación directa del presidente Donald Trump y el secretario de Comercio, Howard Lutnick.
Se espera que los trabajos de construcción de la mina empiecen en unos dos años, con producción operativa prevista aproximadamente en tres años y medio, e incluyen una fase de refinado dentro de Kazajistán.