Un equipo de científicos del Instituto Coreano de Ciencia y Tecnología (KIST) ha desarrollado un motor eléctrico revolucionario: completamente libre de cobre o aluminio, reemplazado por nanotubos de carbono (CNT) gracias a un innovador sistema de cableado denominado CSCEC (cables eléctricos compuestos núcleo-vaina).
Tecnología clave al descubierto
La transformación parte de un proceso llamado LAST (Lyotropic Liquid Crystal‑Assisted Surface Texturing), capaz de organizar los nanotubos, purificarlos de impurezas metálicas sin alterar su estructura y aumentar la conductividad en más del 130 %. El resultado es un cable ultraligero, robusto y altamente conductivo.
Más allá de los datos técnicos
- Eficiencia específica notable: Aunque el motor de CNT alcanza solo 3 420 RPM frente a los 18 120 del motor de cobre, la bobina de nanotubos pesa apenas 78 mg frente a los 379 mg de la de cobre, lo que ubica su eficiencia relativa cercana al 94 % del modelo convencional.
- Reducción de peso en motores reales: Sustituyendo las bobinas tradicionales, el peso combinado de los motores delantero y trasero de un Tesla Model S podría bajar de 68 kg a alrededor de 52,2 kg.
Desafíos a superar
A pesar del avance, persisten varias barreras:
- La conductividad eléctrica de los CNT (7,7 MS/m) sigue siendo significativamente más baja que la del cobre (59 MS/m).
- El coste de producción es elevado: entre USD 375–500 por kilogramo comparado con los USD 10–11 del cobre.
- La fabricación todavía depende de procesos químicos agresivos como el uso de ácido clorosulfónico, lo que plantea retos medioambientales y de escalabilidad.
¿Y ahora?
Por el momento, la versión probada solo mueve un coche de juguete con 2–3 V y 3,5 W como demostración de concepto. Sin embargo, sus ventajas potenciales en términos de ligereza, eficiencia energética y menor impacto ambiental presagian una nueva generación de propulsión eléctrica, no solo para automóviles, sino también para drones, aeronaves e incluso satélites.