Minería moderna debe ser motor de desarrollo sostenible

La minería moderna enfrenta un cambio de paradigma: ya no basta con cumplir estándares ambientales y regulatorios, sino que debe consolidarse como un verdadero impulsor del desarrollo sostenible en los territorios donde opera. Así lo planteó Diego Ortega, quien enfatiza que la industria tiene el reto de generar valor real para las comunidades y fortalecer su legitimidad social.

Durante su análisis, el directivo sostuvo que, en un contexto global marcado por la alta demanda de minerales críticos, la competitividad de los países no depende únicamente de su riqueza geológica. Factores como la estabilidad jurídica, la eficiencia institucional y una visión de largo plazo resultan determinantes para atraer inversiones y consolidar el sector.

En esa línea, advirtió que la minería responsable del siglo XXI debe evolucionar hacia un modelo que contribuya activamente al cierre de brechas sociales, promueva empleo formal y fortalezca los encadenamientos productivos locales. El desafío, señaló, es demostrar que la actividad minera puede coexistir con el bienestar de las comunidades y el desarrollo sostenible.

Asimismo, remarcó que la confianza entre empresas, Estado y población es un elemento clave para viabilizar proyectos y evitar conflictos, por lo que se requiere mayor diálogo, transparencia y participación desde las etapas iniciales.

Finalmente, Ortega subrayó que los países que logren articular su potencial geológico con instituciones sólidas y gobernanza efectiva serán los que lideren la industria minera a nivel global, en un escenario cada vez más competitivo.

Foto tomada de: RCR Perú