Para alcanzar los objetivos globales de descarbonización y energía limpia, se estima que el mundo requerirá la apertura de al menos 293 nuevas minas para 2030. Estos proyectos son esenciales para satisfacer la creciente demanda de minerales estratégicos, como litio, cobalto, níquel, cobre y grafito, necesarios para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos, paneles solares y turbinas eólicas. Sin embargo, el aumento de la actividad minera plantea retos significativos en términos de impacto ambiental y preservación de ecosistemas.
El informe advierte sobre la falta de infraestructura para procesar los minerales extraídos y la vulnerabilidad de la cadena de suministro debido a la concentración geográfica de los yacimientos. Para mitigar estos riesgos, se requiere cooperación internacional, inversiones en capacidad de refinado y avances en la reciclabilidad de materiales. Estas medidas son fundamentales para garantizar un suministro sostenible y evitar interrupciones en la transición hacia tecnologías renovables.
Aunque la minería es clave para la transición energética, también suscita preocupaciones sobre justicia social y ambiental. Los esfuerzos por reducir emisiones deben ir acompañados de prácticas mineras responsables, con tecnologías que minimicen impactos y con beneficios equitativos para las comunidades afectadas. La sostenibilidad en la minería será un pilar crítico para equilibrar el desarrollo tecnológico con la protección ambiental y social.
C.A.