El Gobierno de Daniel Noboa aplicará una nueva reducción en el precio de las gasolinas Extra y Ecopaís y del diésel, pese al incremento de las cotizaciones internacionales del petróleo.
A partir del 12 de octubre, el galón de Extra y Ecopaís pasará de USD 3,21 a USD 3,17, mientras que el diésel Premium bajará de USD 3,15 a USD 3,11. La disminución será de cuatro centavos por galón en los tres combustibles.
La decisión fue anunciada por el presidente Daniel Noboa, quien señaló que el mercado internacional atraviesa un escenario complejo tanto por el comportamiento del petróleo como por las condiciones del suministro de combustibles. Pese a ello, sostuvo que el Estado mantendrá su respaldo a la economía de los hogares ecuatorianos.
La nueva rebaja consolida una tendencia descendente en los precios de estos combustibles. Desde junio, la reducción acumulada llega a 14 centavos por galón, en medio de un esquema que combina el sistema de bandas con un mecanismo excepcional creado por el Gobierno para limitar el impacto de la volatilidad internacional.
El petróleo sube, pero los precios internos bajan
La medida ocurre en un momento particular para el mercado energético. El petróleo WTI, utilizado como referencia para Ecuador, ha registrado un fuerte repunte y en septiembre superó los USD 91 por barril. Esto normalmente presionaría al alza el costo de los derivados y, por tanto, los precios internos de los combustibles.
Sin embargo, el mecanismo aplicado por el Gobierno busca amortiguar esas variaciones para evitar que un incremento internacional se traslade directamente al consumidor.
El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, reconoció que mantener esta política implica un esfuerzo importante para las finanzas públicas. La estrategia contempla mantener reducciones graduales en los combustibles durante los próximos meses.
La gasolina Súper permanece fuera de esta política, debido a que su precio está liberado y responde directamente a las condiciones del mercado internacional.
Con la nueva reducción, Ecuador enfrenta una paradoja en su mercado de combustibles: mientras el petróleo internacional recupera terreno, los precios de los principales derivados utilizados por los consumidores continúan descendiendo.