Gracias a Dios, tenemos memoria, siempre recordamos como un -próximamente exalcalde de Urcuquí-, durante las acciónes violentas de la minería ilegal de Buenos Aires, se llenaba la boca afirmando que “todo por el ‘agüita’ no a la minería”. Mientras en las reuniones de la Coordinación Zonal de Minas, en Imbabura, imploraba a la empresa minera Hanrine, esta vez, en un tono suplicante y educado “que les capaciten para hacer pequeña minería”.
Las fuerzas del orden, desmantelaron una planta procesadora de oro ilegal, donde encontraron: dos tanques de agitación, un cilindro metálico (chancha), tres motores de luz con bandas para poleas, cuatro piscinas de cianuración, una mezcladora para piscina de cianuración, dos piscinas de sedimentación, una caneca de cianuro, cuatro sacos de dióxido de calcio, tres quintales de cemento, 400 sacos de material aurífero, 200 sacos de arena molida, tres rollos de alambre gemelo, dos cilindros de gas, una cocineta, una caneca con 30 litros de gasolina, dos ollas para fundir oro, una polea y varias herramientas.
En el recinto Esperanza del Verde, por el cual se llega a través de trochas y poleas, hasta las montañas de la “república independiente de la minería ilegal de Buenos Aires”, al estilo de la “ciudad de plástico”, se había establecido un cambuche para 10 personas y una casa de dos pisos construida con madera, en donde estaban 5 personas que fueron desalojadas.
Está derrota que ha sufrido la minería ilegal de Buenos Aires, seguramente tratara de ser minimizada a través de acciones radicales de los supuesto antimineros, que la semana entrante pretenderán sorprender a la sociedad ecuatoriana con alguna de sus consabidas acciones, y por supuesto, con el aumento de sus agresiones verbales y mediáticas, a quienes denunciamos sus trafacías.
B.M.