El Gobierno de Panamá se prepara para tomar una de las decisiones económicas y mineras más relevantes de los últimos años: definir el futuro de la mina Cobre Panamá, operada por la canadiense First Quantum Minerals. El presidente panameño, José Raúl Mulino, ha señalado que durante junio de 2026 se anunciará una resolución sobre el proyecto, cuya operación permanece suspendida desde finales de 2023.
La mina fue cerrada tras una ola de protestas ciudadanas y después de que la Corte Suprema de Justicia declarara inconstitucional el contrato de concesión. Desde entonces, el país mantiene un intenso debate entre quienes destacan el peso económico del proyecto y quienes advierten sobre sus impactos ambientales y sociales.
Cobre Panamá era considerada una de las mayores minas de cobre a cielo abierto del mundo y aportaba cerca del 5% del Producto Interno Bruto panameño, además de representar aproximadamente el 1% de la oferta global de cobre. Su paralización ha tenido efectos significativos tanto para la economía del país como para las operaciones globales de First Quantum.
En los últimos meses, las autoridades panameñas han autorizado el procesamiento y exportación de mineral almacenado en el sitio, una medida destinada a reducir riesgos ambientales y operativos. Sin embargo, el Gobierno ha insistido en que esta autorización no implica la reapertura formal de la mina ni el reinicio de actividades extractivas.
La decisión que adopte Panamá será observada de cerca por inversionistas, la industria minera internacional y los mercados del cobre, ya que una eventual reactivación podría influir en la oferta mundial del metal y en la confianza de futuras inversiones en el país. Mientras tanto, continúan las evaluaciones técnicas, ambientales y legales que servirán de base para definir el destino definitivo de uno de los proyectos mineros más importantes de América Latina.
Foto tomada de: Rumbo Minero