EDITORIAL

LA MINERIA ES UN HECHO SOCIAL Por: Franklin Soria Maldonado.

0 11

En una reciente entrevista que un colega periodista de Diario El Mercurio, de la ciudad de Cuenca, gentilmente me realizaba, sobre la minería en el Ecuador. La afirmación inicial de mi parte fue que la Minería es un hecho social. Existe como una forma de obrar, pensar y sentir de manera independiente de los sectores, grupos o pensadores que sobre ella reflexionan.  Este hecho social tiene componentes tecnológicos, técnicos, económicos, financieros, sociales, políticos, ambientales y humanos. Esto implica que ninguno de estos componentes por si solo puede calificar a la actividad en su conjunto. Solamente de la interrelación y el análisis de todos los elementos podríamos -sin prejuicios- llegar a una conclusión equilibrada.

Sentada esta premisa principal, podemos sumar otra, referente a su origen y desarrollo, enraizada en la historia humana, que tiene en su ADN la minería; de la misma manera que está presente el comercio, la arquitectura, la música o el mito. El salto del paleolítico al neolítico y de este a la edad de los metales, representa la cadena de su civilización. La minería es una actividad inherente a la humanidad. Y esta, la minería (la responsable), a su vez ha evolucionado tanto en su práctica, como en los recursos tecnológicos que utiliza.

La reflexión que el colega -no supo, o no quiso recoger su esencia- considera como elemento primero la realidad: La minería es parte de la humanidad. Pensar en desterrarla, es demagogia. Aunque se lo haga en el nombre de la utopía o la Pachamama. La humanidad merece recordar que grandes crímenes se cometieron, incluso en el nombre de varios dioses. Por tanto, invocar a valores subjetivos no garantiza ni pureza, ni profundidad de pensamiento, ni conocimiento incontrastable.

La minería está contemplada en la constitución del Ecuador, reglamentada por leyes, y ejercida en por empresas y personas que son el inicio de muchos y valiosos encadenamientos productivos. Sin duda alguna genera impactos sobre el ambiente. Pero como actividad la minería responsable en cuanto cumple con las leyes y reglamentos tiene derechos. No es saludable que la sociedad ecuatoriana en base a campañas mediáticas y politiqueras, considere a la minería responsable como un jinete más del apocalipsis.

Es necesario dudar,  al menos, de tan exitosa campaña de los detractores de la minería responsable. Ni los violadores de los derechos humanos están tan castigados por el imaginario social. Por qué entonces, tan exitosa campaña. De donde han llegado los fondos para estas cruzadas. Y cuales son los objetivos finales. Serán solo ecologistas como se abanderan sus líderes. Les bastará con el poder político. Todos sabemos que poder político significa poder económico. ¿Cuáles son finalmente, y quienes los beneficiarios, y cuales los intereses económicos que alimentan la crítica irracional, implacable contra la minería responsable?

Ante la inercia del sector minero nacional y extranjero que han apostado al perfil bajo en el primer caso, y en la publicidad (con tan escuetos resultados, que más allá de causar molestia provoca lástima) en el segundo, Agencia de Prensa Minera, única y pionera en el Ecuador, entidad de periodismo investigativo especializado en minería propone una mesa nacional minera, en la que estén presentes los actores de todo el sector minero: la pequeña, mediana minería nacional, y la mega minería. El viceministerio de Minas, ARCOM, Ministerio del Ambiente, y los ecologistas que se oponen a la minería, e incluso los políticos que han hecho bandera de lucha su oposición.

Esta mesa nacional minera tendría como objetivo en base a lo contemplado en las leyes, lo que acontece en la realidad nacional y local, formular un acuerdo nacional para la práctica minera, no porque el sector minero lo necesite, sino porque es sano para una sociedad entrar en la reflexión, y alejarse de la demagogia.  Para evitar la confrontación política que motiva la confrontación en lo jurídico.

Hoy el Ecuador mira con repulsión las presiones sobre la justicia. No ha existido antecedente histórico, quizá en los tiempos primitivos como estado apenas seccionado de la Gran Colombia, o en los períodos de facto, que de manera pública se reprenda a un juez, y desde otro poder del estado, transitorio pero imprescindible, como la función electoral. ¡Ultimátum a un juez! Por ejercer su derecho, suponemos debidamente argumentado, en una sentencia. Todos los litigantes del más nimio juicio, hasta los de lesa humanidad, saben que a una sentencia que desagrade a una de las partes, lo que corresponde es una apelación. Pero una amenaza, y que lo haga el Tribunal Contencioso Electoral desdibuja este proceso de transición democrática. Deforma y tensiona el ambiente de las elecciones. Lo sano, lo prudente, es esperar que la Corte Constitucional califique a consulta popular, y respetar su dictamen. Total, las cartillas ya están impresas.

Nosotros creemos en la minería responsable, como una fuente de desarrollo para el Ecuador, por eso proponemos, partiendo de que el Ecuador necesita de recursos económicos, que no pueden ser sustituidos, menos aún en la nueva coyuntura económica inmediata,  que parte de los ingresos al estado derivados la actividad minera en el Ecuador, comprendida la minería de no metálicos, la pequeña minería y la mega minería sean destinados a la recuperación de los ríos afectados por las grandes ciudades. Luminosos proyectos que podrían ser llevados a cabo por estudiantes colegiales y universitarios.   Por ejemplo, imaginemos a Quito (que contamina hasta el exterminio una veintena de ríos: Machángara, Pita, Chiche, Pisque, Monjas, Pomasqui…) o Ibarra, Guayaquil, Quinindé, Zamora, Macas, Ambato, Latacunga, Loja, Manta, Portoviejo, Machala en una sinergia maravillosa, recuperando sus ríos.

Sería hermoso, ver que esos recursos económicos de la minería, sea la detonante de una gran energía humana protagonizada por estudiantes colegiales y universitarios en proyectos de recuperación de ríos. Procesos, que incluso generarán empleo. Han dicho algo parecido quienes han hecho de la defensa del agua su bandera política, y que sin embargo no se rasgan las huaipalas en el caso de todos los ríos que han sido asesinados por las grandes ciudades.

El Ecuador se encuentra en una encrucijada económica, necesita recursos, capitales, inversión, trabajo y garantías jurídicas. Minería y ecología no son excluyentes, forman como ciencias y praxis son partes del acervo humano. Es innegable que la minería genera un impacto en el ambiente, como lo hace los automotores, la ganadería, las grandes aglomeraciones humanas. Y los controles deben ser exhaustivos. Pero, no es posible, no existe estado en el planeta, que haya renunciado a la extracción de sus recursos del subsuelo. La minería responsable merece una oportunidad. El ecologismo responsable con una sociedad, y no con sus fijaciones ideológicas también.  Construyamos ese escenario donde minería responsable, ecologismo y desarrollo loal y nacional convivan.

 

You might also like More from author

Leave A Reply

Your email address will not be published.