Manta: crece la presión ciudadana para proteger la playa El Murciélago
La ampliación de la infraestructura portuaria reaviva el debate sobre el desarrollo económico, la conservación ambiental y el uso del espacio costero en uno de los sectores más emblemáticos de Manta.
La playa El Murciélago, uno de los principales atractivos turísticos de Manta, provincia de Manabí, se encuentra en el centro de una controversia por el proyecto de ampliación del Patio 600 del Terminal Portuario de Manta (TPM). La iniciativa ha generado cuestionamientos de ciudadanos y representantes locales, quienes piden revisar sus posibles efectos sobre el entorno costero y las actividades vinculadas al turismo.
El reclamo gira en torno a cómo compatibilizar el crecimiento de las operaciones portuarias con la conservación de un espacio que forma parte de la identidad de la ciudad y constituye un punto de encuentro para residentes y visitantes.
La propuesta portuaria contempla una intervención de aproximadamente tres hectáreas, con una inversión superior a USD 2,3 millones y un plazo estimado de ejecución de 180 días. El objetivo, según lo informado por el terminal, es ampliar la capacidad de almacenamiento y mejorar la eficiencia logística de sus operaciones.
Sin embargo, la dimensión de la obra ha motivado preocupación por sus eventuales repercusiones ambientales, especialmente en relación con la fauna marina y las áreas utilizadas por tortugas para anidar.
Un nido de tortuga vuelve a poner el foco sobre la playa
La discusión tomó un nuevo impulso tras el reporte de una tortuga marina que llegó a la playa la noche del 12 de octubre y dejó un nido en el área vinculada al proyecto. El episodio reavivó las dudas sobre las medidas de protección de la fauna y el manejo de estos espacios durante la ejecución de las obras.
La Fundación RACSE ha defendido sus procedimientos de monitoreo y manejo de nidos, mientras que el abogado Trajano Andrade cuestionó el tratamiento del caso y el convenio existente con el sector portuario. Estas diferencias han puesto sobre la mesa la necesidad de transparentar los protocolos aplicados y garantizar que las medidas de conservación respondan a criterios técnicos.
La disputa también se trasladó a los tribunales
En septiembre, representantes de la Comisión Cívica de Defensa de la Playa El Murciélago presentaron una acción de protección con la que buscan detener la intervención y exigir garantías para los derechos de la naturaleza. El proceso judicial incorporó inspecciones y audiencias en las que se examinaron los cuestionamientos a la obra y los argumentos de las entidades involucradas.
Desde el sector portuario, la defensa del proyecto sostiene que la ampliación cuenta con permisos ambientales y un plan de manejo para prevenir o reducir posibles impactos. La obra, además, se presenta como una inversión destinada a fortalecer la capacidad operativa del puerto y dinamizar el empleo en Manabí.
El caso de El Murciélago plantea un desafío que va más allá de una obra específica: determinar si la expansión portuaria cumple las condiciones ambientales y territoriales aplicables y si las medidas de protección anunciadas son suficientes frente a los riesgos identificados.
Para los ciudadanos que reclaman la defensa de la playa, el objetivo es evitar que el desarrollo de infraestructura comprometa un espacio natural y turístico de relevancia para Manta. La resolución judicial y la verificación técnica de las condiciones ambientales serán determinantes para esclarecer el futuro de la intervención.
Foto tomada de: Wikipedia

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