Noruega guarda un gigantesco potencial de fosfato, pero su explotación aún está pendiente
Un proyecto minero en el suroeste del país ha identificado una enorme cantidad de roca fosfática, junto con titanio y vanadio. El recurso podría tener importancia estratégica para fertilizantes, baterías y tecnologías energéticas.
Noruega vuelve a situarse en el mapa de las materias primas estratégicas tras la identificación de un gigantesco depósito de roca fosfática en la región de Rogaland, al suroeste del país. La compañía Norge Mining estima que el yacimiento podría contener hasta 70.000 millones de toneladas de roca mineralizada, con un horizonte potencial de suministro de varias décadas.
El depósito forma parte de la formación geológica Bjerkreim-Sokndal, considerada por el Servicio Geológico de Noruega (NGU) como el recurso de fosfato con mayor potencial de explotación futura del país. La zona también contiene apatita, ilmenita y magnetita rica en vanadio, minerales que amplían el interés económico del proyecto.
Un mineral clave para la agricultura y la transición energética
El fósforo es indispensable para la fabricación de fertilizantes y, por tanto, para la producción agrícola.
Además, los minerales asociados al yacimiento pueden tener aplicaciones en sectores vinculados con la transición energética, entre ellos las baterías de litio-ferrofosfato y determinadas tecnologías solares.
La magnitud anunciada por Norge Mining, sin embargo, requiere una precisión importante: los 70.000 millones de toneladas corresponden a una estimación de roca mineralizada de la empresa y no equivalen a reservas mineras certificadas. Datos geológicos disponibles para el proyecto contemplan recursos certificados de menor magnitud.
El desafío: pasar del recurso a una mina
Aunque el potencial es considerable, Noruega todavía no tiene una mina de este proyecto en operación. La iniciativa necesita avanzar en estudios técnicos, financiamiento, permisos y viabilidad económica antes de convertirse en una explotación comercial.
Norge Mining había planteado una operación altamente electrificada y con tecnología de automatización, en colaboración con ABB. Su estudio preliminar de 2024 contemplaba una inversión cercana a USD 2.310 millones para una operación capaz de procesar alrededor de 20 millones de toneladas de roca al año.
El caso noruego refleja así una tendencia creciente: los recursos minerales críticos están adquiriendo un papel estratégico más allá de la minería tradicional, especialmente por su relación con la seguridad alimentaria, la industria tecnológica y la transición energética europea.
La roca está bajo tierra; el verdadero desafío ahora es convertir ese enorme potencial geológico en una operación minera viable, responsable y económicamente sostenible.
Foto tomada de: Sputnik mundo

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